
Esta pizza no podrá ser pedida en un delivery ni comprada en una pizzería cualquiera, y para obtenerla deberás tener unos cuantos miles de dólares. Me estoy refiriendo ni más ni menos a la pizza más cara de toda la historia.
Esta pizza fue fabricada en Italia, la idea fue de un abogado italiano que eligió un famoso restaurante de Roma, al estar enamorado de su esposa quiso regalarle para San Valentín una pizza totalmente hecha de oro comestible, y caviar bañado en champaña con algunos toques de langosta. Esta pizza le costo 3200 euros y seguramente su mujer quedó muy feliz con el obsequio. El monto fue el más alto pagado alguna vez por un alimento de ese tipo.

Lo mejor del caso es que el monto recaudado se donó a la fundación Fred Hollows, una institución dedicada a la prevención de la ceguera en vías de desarrollo. La persona que hizo la pizza fue un restaurador escocés, Domenico Crolla, quien viajó a Roma para hacer la pizza conocida como Pizza Royale 007, por ser un lujo propio del James Bond.
La creación de esta pizza llegó a molestar a más de un italiano, ya que los ingredientes no son del todo considerados como italianos, por ejemplo el empleo de salmón ahumado escocés o el oro comestible de 24 quilates.
Esta pizza desplaza del primer puesto a una pizza de 1150 euros, creada con trufa blanca, champiñón y queso fontina. Pero seguramente a algún creativo se le ocurrirá una idea aun más ostentosa, por ejemplo crear una pizza que en vez de aceituna tenga diamantes.