
“Pertenecer tiene sus privilegios” era el eslogan que la tarjeta de crédito Premium “American Express” utilizaba en sus publicidades. Y un símbolo de pertenencia para los artículos de lujo es contar con algún detalle de la prestigiosa empresa de artesanías en cristales Swarovski. Y si con eso se puede colaborar con el cuidado de la fauna en extinción generando conciencia, mejor.
Es el caso del Siku de Swarovski. El Siku es un oso polar de cristal que representa a esta especie en extinción. En su edición 2011 viene en compañía de dos camadas de cachorros conformando una simpática familia. Una de ellas es igual en tonalidad a Siku mientras que la otra es de un blanco de mayor intensidad.
La Edición Anual 2011 cuenta con el diseño de Anton Hirzinger y fue creado con cristal Moonlight facetado y ojos y nariz con cristal jet. Sus cachorros vienen en White Opal. Como su fuera poco, se acompañan con una placa de cristal facetado revestido de cristal Aurora Boreali y guantes especiales para manipularlo.
¿Por qué decimos entonces “pertenecer tiene sus privilegios”? Porque para acceder al Siku debemos ser miembro de la SCS o la Swarovski Crystal Society, una entidad fundada en 1987 con unos 325.000 miembros de 130 países que poseen algún swarovski y tienen un acceso especial en la web de la cristalería. Además de acceder al catálogo de exclusividades podemos participar de los eventos, viajes y reuniones que la SCS organiza a menudo.

¿Cuánto cuesta el Siku? Uno de los más refinados alcanza los 390 euros pero por cien menos podemos tenerlo… ¿Mucho dinero? Si fuera una simple estatuilla de cristal seguramente si… Pero es sabido que un Swarovski es elegancia, pertenencia, lujo, ostentación, exclusividad… Mucho más que una simple estatuilla de cristal…