
Manchones, hojas borroneadas, derrames de tinta, dolores en la mano de tanto escribir, y hasta dolores de cabeza por intentar acostumbrarnos a este elemento escritor, todo esto ha sido un verdadero problema en nuestra infancia cuando los profesores nos instaban a utilizar una pluma estilográfica para acostumbrarnos a escribir con tinta.
Acompañadas del papel secante en el cuaderno, la pluma estilográfica se puede transformar en un aliado de una escritura elegante, precisa, cargada de la cantidad de tinta exacta, y dándole al escrito un valor mucho más importante.
Para poder rememorar esas épocas, contamos con las estilográficas Fjader, que nos devolverá la sana costumbre de escribir a mano (algo que se está perdiendo la costumbre con la constante utilización del ordenador para todo, hasta para el ámbito estudiantil)
También es un elemento ideal para decorar nuestra oficina, ya que su diseño estilizado y llamativo, condecorado con una base que le sirve de sostén, al mejor estilo de las plumas antiguas, le brindan un aspecto más “intelectual” a nuestro lugar de trabajo.
Para dejar rúbricas elegantes, para volver a la costumbre de escribir a mano o simplemente para regalar, estas lujosas plumas Fjader cuestan unos 32 euros, y están disponibles en la prestigiosísima tienda en linea Barnes and Noble.