
La tradición de Baccarat proviene del siglo XVIII cuando el Obispo de Metz obtuvo el permiso de crear un establecimiento para la producción de cristales; hoy en día, en un establecimiento de tres mil metros cuadrados, y sin lugar a dudas, la nueva sede de esta marca de cristales es símbolo de lujo, elegancia, soberbia y creatividad.
Así, Baccarat, respaldada por el poderoso grupo Taitinger, experimenta un proceso de constante florecimiento en donde la búsqueda de nuevos campos tanto en diseño como en confort y lujo van de la mano.
De esta manera, después de tantos años, la marca ha optado por diferentes aristas dentro de su productividad y es por eso que desde 1993, Baccarat optó por adentrarse al mundo de la moda creando una línea de joyas y también una colección de accesorios y relojes de pulsera; lo que sin lugar a dudas fue una opción totalmente acertada.
Hoy en día, el nuevo hogar de Baccarat, su nueva sede representa en verdad un mundo de lujo y exquisiteces que cualquier visitante podría verificar desde la misma fachada.
Colmada de arañas, colecciones de cristal, lámparas, y demás detalles, esta mansión es fruto de la tradición francesa que posee la marca y sobre todo, el espíritu en sí que solo una marca como esta puede ofrecer.
Imagen: Baccarat






